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El Señor de la danza español pone a prueba una H4D-40

 

«Captar el momento» es el mantra de todos los fotógrafos del mundo, pero al retratar la danza, el momento es absolutamente crucial.

Lo que importa no son solo las habilidades técnicas y la elección de la cámara. Lo importante es la precisión, la posición del torso, las manos y las piernas en el vuelo. Y la misión consiste en captar el arte de la danza.
Así que cuando Hasselblad me entregó una flamante H4D-40 para que la probara, para mí fue un sueño hecho realidad.

Decidí que la mejor forma de comprobar de qué es capaz esta cámara sería utilizarla en sesiones fotográficas con profesionales de la renombrada Compañía Nacional de Danza de España. Antes de las sesiones en el estudio LaNave y también en la sede de la compañía, me tomé tiempo para familiarizarme con la H4D-40.

Su ergonomía me resultó agradable, como se espera de una Hasselblad, y típicamente robusta. Tiene un tacto maravillosamente suave, un tamaño acertado, no demasiado grande, y está muy, muy bien equilibrada.
El primer impulso de cualquier fotógrafo es, por supuesto, echar un vistazo por el visor. ¿Mi sensación? Magnífica, grande, luminosa y una impresionante impresión 3D. La funcionalidad del menú es concisa y parecida a cualquier cámara de 35mm, aunque, para ser sincero, algunas de las opciones exceden lo que yo personalmente necesito.

Entre los detalles interesantes de la H4D-40 figuran las funcionalidades TF (True Focus), innovadora y fascinante, y APL (Autofocus Position Lock). Hasselblad dice que el procesador APL mide el movimiento de la cámara durante el proceso de recomposición con absoluta exactitud, y luego utiliza estos datos precisos para calcular el ajuste del enfoque necesario y enviar órdenes exactas al motor de enfoque del objetivo, a fin de que este compense el movimiento. Para mí, cuando tomo mis fotografías desde el suelo (para crear la sensación de vuelo), solo con una fuente de iluminación a un lado, la diferencia de distancia focal entre la primera y la última posición es muy importante. Y este fue el momento perfecto para TF y APL. Primero enfoqué a los bailarines estáticos y fijé el punto de enfoque con TF. Luego dije a los bailarines que saltaran para volver a retratarlos. La cámara recalculó esta nueva perspectiva y adaptó automáticamente la distancia focal. Es todo muy sencillo. Es intuitivo. Y es lógico y exacto.

El flash integrado funciona perfectamente; la autonomía de la batería es buena y el cierre de espejo está bien accesible. Las sesiones me entusiasmaron absolutamente. La nueva cámara impresionó por su respuesta precisa y muy eficiente.

Pero la mayor sorpresa para mí fue ver los resultados de mi trabajo en el ordenador. El efecto del enorme sensor de 40MP te deja realmente boquiabierto. Se ven los tonos de la piel como nunca se habían visto jamás; y la imagen se puede ir ampliando hasta alcanzar un nivel de detalle insólito. Los resultados impresos a 2x2 metros fueron extraordinarios.

Para mí, el elemento clave es la profundidad real de las imágenes. Y esta cámara verdaderamente ha conseguido alcanzar una nueva dimensión. Supera claramente a la mayoría de las actuales cámaras digitales con sensores más pequeños. Mis bailarines parece que flotan de verdad o que estan sencillamente suspendidos en el aire.
Unas semanas después de devolver -muy a pesar mío- la cámara de prueba, seguía aprovechando las tomas de los bailarines. Estaba produciendo un nuevo calendario y necesitaba una imagen de una parte de un brazo para la portada. Sin problema alguno. Extraje la sección que necesitaba de una de las imágenes tomadas en el estudio LaNave. Reproduje una imagen de 30x30cm sin interpolación. Y quedó perfecta.

Si tuviera que mencionar algún aspecto negativo de la H4D-40, diría que los botones son más bien pequeños y que la resolución de la pantalla LCD se podría mejorar. Pero todo fotógrafo sabe que la cámara perfecta no existe. Cada una de las cámaras tiene sus características, sus ventajas y sus inconvenientes. Siempre depende de la disciplina fotográfica.

Yo trabajo a diario con cámaras de 35mm y de formato medio y tengo que reconocer que realmente me lo pasé muy bien con la H4D-40. Me acostumbré a ella en seguida y, si tuviera que elegir ahora mismo, sería mi cámara preferida. Por supuesto, queda el aspecto de los costes.

Pero, como se suele decir, todo tiene su precio.
Quizá no la debería haber devuelto.

Equipo fotográfico: Hasselblad H4D-40, 80mm f2.8 y 28mm f4


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Información Personal

Fernando Marcos, profesor y fotógrafo. Cursó estudios de fotografía en la prestigiosa escuela EFTI de Madrid, incorporándose después a su equipo docente junto a profesionales de renombre internacional. Imparte clases de iluminaciones especiales y estética visual, es experto en fotografía analógica y técnicas del siglo XIX.

Ha sido codirector del curso sobre fotografía escénica en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid en 2003/2004. Es el fotógrafo oficial de la Compañía Nacional de Danza desde el año 2000 hasta la actualidad, considerado todo un referente en su especialidad. En el año 2002 ganó el prestigioso World Press Photo con un trabajo escénico de Nacho Duato. Actualmente es también fotógrafo de la Orquesta y Coros Nacionales de España.


Como artista multifacético y como fotógrafo se inspira sobre todo en el mundo de las paradojas y de la ciencia. Su obra ha sido expuesta en PHotoEspaña 2007, Madrid-Foto 2008, Galería EFTI, Casa de Vacas, entre otros espacios. Su fotografía escénica goza de aprecio en todo el mundo. Como ejemplo reciente, en mayo de 2010 expuso sus trabajos en las jornadas Work&Process, con Nacho Duato como invitado, en el Museo Guggenheim de Nueva York.

www.artefimero.es